Tendencias
LO QUE SE AVECINA EN 2011
Por Oscar Figueroa
Un repaso a las nuevas tendencias en joyería.
Se avecina una gran separación entre la alta joyería y la joyería considerada popular, divorcio provocado principalmente por el alza del precio del oro y la crisis financiera mundial. El lujo se ve menos afectado por estos ajustes, entre otras razones porque el alto valor de sus propuestas no sólo reside en la materia prima básica, sino también en la marca, diseño, hechura, otros materiales… Sin embargo, la joyería media ha tenido o tiene que empezar a olvidarse de su hasta ahora argumento básico de existencia, cuyo valor, al momento de escribir este artículo, roza los 1.000 euros la onza. En vista de la situación, el oro cede el terreno a la plata, el acero y otros materiales alternativos.
En paralelo, una vez más se está comprobando que las pequeñas empresas de estructuras flexibles y con ganas de apostar por los cambios, son las que triunfan. En cambio, a las de toda la vida, conservadoras, con grandes y rígidas estructuras, les va a costar más aguantar el chaparrón.
El ejemplo relojero marca la misma tónica. Encima de la pirámide se sitúa la manufactura, que aguanta el tipo, mientras que la zona media se estrecha cada vez más, como si de un reloj de arena se tratará, para asentarse sobre una amplia base donde se acomoda “en pelotón” el reloj más comercial, los de goma y silicona en estos momentos.
Estos son los cimientos de las nuevas tendencias de 2011. En consonancia, los expertos en predicción de futuros gustos estéticos auguran muchos materiales alternativos, piedras semipreciosas y opacos con los que enriquecer la joyería. El sector hablará más por el color y el tratamiento de las superficies. Son nuevos argumentos.
Los tiempos convulsos que vivimos nos remiten a un mundo en plena metamorfosis y que se ha tornado híbrido. Por ello vuelven materiales y técnicas que habían caído en desuso, como la baquelita o el esmalte. Todo aquello que tiene historia, que da sensación de antiguo manifiesta cierto feeling con el futuro. Se vuelve a llevar el Art Decó, el Modernismo, adaptados a los tiempos y con una visión de modernidad. Se recuperan también piezas antiguas bajo la perspectiva contemporánea.
La crisis nos conduce a una moda tradicional, un nuevo minimalismo que tiene sus raíces en los años 80 y 90. No se trata de andar sin joyas, sino de adaptar lo que hay, lo que da personalidad y reconoce el yo ante los otros.
Un discurso que en esta misma línea introduce claridad y transparencia. Por ello el vidrio juega un papel importante. La moda apuesta por un diseño visible, pulido, muy esencial. Retorna el blanco y la madreperla, una tonalidad de raíces poéticas asociada a un entorno de actualidad.
La naturaleza continúa siendo faro importante de las tendencias. La flora está presente en las superficies orgánicas y mórbidas, y propicia joyas versátiles y sensuales. Una naturaleza en pleno éxtasis y una joya que es lujo, emoción, experiencia álgida… Brasil es el ejemplo vivo de este himno a la alegría, que nos deleita con una mujer alegre, divertida y apasionada. Por el contrario, la fauna se reinterpreta bajo un estilismo dominado por la ligereza y la simpatía. Mariposas, aves, koalas, animales amables que se mueven como plumas en el ambiente.
Otro punto de inflexión viene inducido por la patente globalización mundial, realidad que se intenta reequilibrar con un retorno al espíritu tribal, a los valores locales y culturales propios de cada zona. Es muy importante en este sentido hacer colecciones limitadas que transmitan exclusividad, personalidad y que manifiesten sensibilidad con la tribu social a la que pertenecen.
Entroncada con la recuperación de la cultura local llevada a la joya, crece el compromiso ético con el entorno. Tras las negativas consecuencias de los excesos financieros, surge una nueva ética social en la que el dinero recupera su valor como fruto del esfuerzo y el compromiso. Las joyas, al igual que cualquier prenda de moda, han de hacernos sentirnos bien, y en su elección se toman en cuenta aspectos hasta ahora aparcados bajo el frenesí consumista. Tras la crisis, la sociedad se enfrenta a una nueva etapa en la que los errores pasados están todavía presentes en la memoria de todos.
Estilos de vida múltiples, un nuevo realismo, un nuevo ente social centralizan el gusto del consumidor moderno. Es el gusto que nace en las calles, que se mezcla con la influencia digital. Efectos digitales rápidos y joyas que se adaptan con la misma velocidad, muy versátiles a la hora de combinar con la moda textil: charms, drops, abalorios… 2011 se avecina con un cambio de chip que removerá al sector. Un nuevo espíritu joyero y nuevas formas de dar respuesta a las peticiones del mercado a las que deberemos adaptarnos para vivir, más que sobrevivir.